Jesús Ortega

Ponente Nuevos Educadores

  • Experto en Coaching Personal y Profesional Certificado, especializado con formación en Autoestima, Asertividad y Habilidades Sociales con Olga Castanyer.
  • Entrenador con Maestría en Liderazgo PdE – (Personal Human Development).
  • Formado en Inteligencias Múltiples por Javier Bahón.
  • Formado en Nivel I de PNL (Programación Neuro Lingüística) con Roger Terry (Londres).
  • Formado en Comunicación No Verbal Científico Aplicada a Relaciones Personales y Comunicación de Alto Impacto con Sonia El Hakim López.
  • Formado en DEA (Dificultades Específicas del Aprendizaje). Detección, diagnóstico e intervención en el alumnado con Helena Alvarado.

Curso “Educación Emocional para la gestión emocional en el aula”
Todos tenemos dos mentes, una mente que piensa, capaz de ponderar y de reflexionar y otra mente emocional, que siente, más impulsiva, ilógica. Estas dos mentes operan en estrecha colaboración, entrelazando sus distintas formas de actuar para guiarnos adecuadamente a través del mundo. Todo nuestro sistema educativo se centra en habilidades cognitivas (mente que piensa), que se asientan en el neocórtex, pero adolece del aprendizaje de las competencias emocionales (mente que siente) que van desde los centros emocionales profundos – amígdala – hasta los lóbulos prefrontales. El doctor A. Damasio nos dice que el cerebro emocional se halla tan implicado en el razonamiento con lo está el cerebro pensante. En cierto modo, tenemos dos cerebros y dos clases diferentes de inteligencia: la racional y la emocional y nuestro funcionamiento en la vida está determinado por ambos.

A diferencia de lo que ocurre con el Coeficiente de Inteligencia (CI), que apenas varía después de cumplir los diez años, el desarrollo de la Inteligencia Emocional no está determinado genéticamente y tampoco se desarrolla exclusivamente en nuestra infancia. Constituye un proceso más lento que prosigue durante toda la vida y nos permite ir aprendiendo de nuestras experiencias.

Nuestro propósito es la mejora del rendimiento de todo el alumnado y para llevar a cabo este propósito proponemos un itinerario de formación con la intención de armonizar la cabeza (razón) y el corazón (emociones), para comprender con más claridad lo que significa utilizar inteligentemente las emociones.