Mónica Díaz-Maza Gutiérrez
Ponente Taller
Licenciada en Ciencias Físicas por la Universidad Autónoma de Madrid (UAM). Profesora del ámbito científico-tecnológico y tutora en el Centro de Formación Padre Piquer desde el curso 1998 1999. Cuenta con más de veinte años de experiencia docente desarrollada desde la metodología de Aprendizaje Basado en Proyectos, trabajando por ámbitos y en contextos de co-docencia compartiendo el aula con otros docentes dentro del modelo de Aulas Cooperativas Multitarea. Ha formado parte del equipo directivo durante más de dos décadas como coordinadora de Formación Humana —siendo responsable del desarrollo e implementación del programa de formación humana del centro— y durante dos años como coordinadora de innovación. Es miembro del equipo motor del proyecto Aulas Cooperativas Multitarea. Asimismo, desarrolla una amplia labor como formadora y asesora en la implantación de modelos metodológicos innovadores en centros privados, concertados y públicos; es profesora de la asignatura Aportaciones de las ciencias de la educación e innovación en Clave Ignaciana en el Máster de Pedagogía Ignaciana de las universidades de Deusto, Loyola y Comillas; ha impartido numerosas ponencias sobre el proyecto de Aulas Cooperativas Multitarea en distintos lugares de la Península y América Latina y ha formado parte durante un año del equipo de formadores de la empresa Trilema, acompañando a equipos directivos y claustros en procesos de innovación educativa. Sus principales áreas de especialización son la educación inclusiva y la atención a la diversidad, la elaboración de materiales didácticos, el diseño e implantación de proyectos interdisciplinares, el plan de acción tutorial y los planes de convivencia.
Taller “Claves para una buena convivencia”
El Centro escolar, entre otras cosas, debe ser un espacio de encuentro que permita generar relaciones sanas de amistad, de pareja, de trabajo, … siempre sin renunciar a la esencia más íntima de cada uno de los miembros de la Comunidad Educativa y con la convicción clara y explícita del respeto por el otro. Un espacio que genere aprendizajes individuales para vivir en comunidad, para enseñarles a afrontar cada uno de los pasos de la vida (personal y profesionalmente) con responsabilidad, criterio, seguridad, confianza y pasión. Para ello, todos debemos garantizar un ambiente de respeto, de escucha, de compasión y tolerancia así como velar porque la diferencia se vea como riqueza y oportunidad. Debemos propiciar dinámicas donde se invite a la reflexión personal que luego se pueda compartir (en gran grupo o en la privacidad de un despacho); dinámicas que provoquen cuestiones que hagan crecer y tiempos y modos correctos de recoger esas reflexiones y acompañarlas. Cuando hablamos de buena convivencia y gestión de aula, no podemos pensar que es solamente generar buenas actividades de tutoría o poner en común las incidencias que ocurren en las distintas clases con profesores y tratar de solventarlas. La gestión de la convivencia debe ser uno de los pilares de un Centro Educativo. Debe ser tan relevante como hablar de metodologías, de currículum o de evaluación. Un Centro que cuide de manera global este aspecto tendrá más garantizado el aprendizaje y el éxito de los alumnos así como el bienestar y la motivación de los educadores. Una buena convivencia de Centro engloba aspectos de profundidad y sentido que si se hace bien podría llegar a replantear la propia visión del Centro, su organización y el estilo del Claustro. Aspectos que se deben plantear desde la Convivencia para construir un Centro integrador, inclusivo y preocupado por la felicidad y desarrollo global de cada uno de los miembros de las Comunidad Educativa.
